información para postulantes a la universidad y universitarios de los primeros ciclos
28 feb 2014
8 ene 2014
24 dic 2011
Del psicoanálisis a la política ¿y viceversa?. (Fernando Azcárate; Mauricio Glz; Carlos Gómez)
Del psicoanálisis a la política ¿y viceversa? 1. Fernando Azcárate from Canal del CPL on Vimeo.
Del psicoanálisis a la política... ¿y viceversa? 2. Mauricio Glz from Canal del CPL on Vimeo.
Del psicoanálisis a la política ¿y viceversa? 3. Carlos Gómez from Canal del CPL on Vimeo.
Zizek. Del psicoanálisis a la política ¿y viceversa? 4 Comentarios from Canal del CPL on Vimeo.
13 sept 2010
EL AMOR EN LOS TIEMPOS DE BAYLY
Por: Miguel Pacheco PretelNo dejemos de tomar en cuenta a otros ejemplos menos mediáticos como el cantante de cumbia Lucho Cuellar y el cómico Pablo Villanueva (Melcochita).
Estos personajes han actualizado el tema de las relaciones amorosas entre sujetos con mucha diferencia de edad. Ante lo cual, hay desde los que condenan estas relaciones hasta los convertidos amantes de las “ninfas”; y no olvidemos a los que esbozan una sonrisa solapada que los convierte en cómplices inconscientes en el deseo por probar una relación casi incestuosa.
No voy a enumerar juicios de valor al respecto, por el contrario, intentaré ofrecer ciertas luces acerca de lo que me han interpelado mis alumnos y colegas:
¿Qué lleva a un hombre y a una mujer muy menor, iniciar una relación que es social y afectivamente complicada?
Estructuraré mi ensayo de explicación en tres vectores:
- El hombre maduro
- La adolescente-mujer
- El inconsciente del amor
El hombre maduro: sabemos que el varón adulto maduro debe comenzar a convivir con el preludio de la pérdida de su homeostasis corporal, la cual incluye una declinación vertiginosa de la capacidad durativa, repetitiva y potencial de su rendimiento sexual. La psicología ofrece una explicación simple de esta conducta varonil:
La adolescente-mujer: en su avance sin límites en la conquista de espacios, la mujer no se sacia con trascender en temas políticos, económicos o sociales, al parecer también quiere demostrar su potencial en el manejo de las relaciones afectivas. Debo admitir que esta afirmación parece no soportar una pesquisa psicológica, pero si lo pensamos bien, el desarrollo humano femenino está caracterizado por quemar más rápido sus etapas, superándose a ellas mismas en todos los aspectos. Es decir, una adolescente puede lograr alcanzar, más prontamente, una comprensión de las implicancias de participar en un idilio con esas características, obteniendo para sí un saldo muy rentable: experiencia y estabilidad amorosa/económica.
El inconsciente del amor: indagar en el inconsciente amoroso es una odisea apasionante. Dada la complejidad de esta aventura, sólo daré un bosquejo de lo que se trata este vector.
El inicio de una relación con mucha diferencia de edad obedece a mecanismos inconscientes, les ofrece la ilusión de satisfacer sus deseos inconscientes.
El inconsciente masculino se caracteriza por la elección de un objeto amoroso al cual poseer hasta el punto de ponerlo en “el lugar del muerto”. El deseo del varón sólo puede funcionar con la condición sine qua non de que el objeto amable y amado funcione como un muerto. Por sobre todo le conviene que el otro no pida, que es lo mismo que decir que no debe faltarle nada, a partir de lo cual el varón se esfuerza por controlar y dominar la muerte de su compañera amorosa deseante: “A ella no le falta nada…tiene todo en la casa…No necesita trabajar…, y todo en armonía. Todas estas frases estereotipadas nos recuerdan que el objeto de amor no tiene nada que pedir, que está colmado, al abrigo de la necesidad, encerrado en su burbuja. Al respecto, una pareja mucho menor suele aceptar con mayor facilidad dichas condiciones y se somete a cambio de satisfacer sus aspiraciones inconscientes.
De hecho, el varón mantiene un gusto inmoderado por la prisión amorosa. Se desvive para que su objeto de amor conozca los privilegios de una cárcel de primera clase. Además, para no excederse, puede esforzarse por ennoblecer a su objeto amoroso afeándolo. Este es uno de los homenajes más refinados que puede brindarle, ya que aun con sus galas poco favorables, lo ama igual, es decir tanto más cuanto que el objeto es cada vez más indeseable. Por lo demás, cuanto más indeseable se revela la pareja amorosa, más se justifica que esté bien muerto. Recordemos, al respecto, las estrategias de la mayoría de varones, que enfundan a sus compañeras femeninas en una armadura indumentaria dispuesta de tal manera que no se vea nada comprometedor, en nombre de un sin número de racionalizaciones sobre las “leyes del mejor gusto y del buen vestir”, como: “Eso te hace ver como una cualquiera…con esa ropa parece que estas buscando marido…ya eres madre y no te puedes poner eso”, etcétera.
En conclusión, la incertidumbre que aniquila a la adolescente-mujer explica en gran medida su afinidad con las infamias del varón maduro. Como es lógico, en semejante encuentro, una desgracia nunca viene sola… Más vale ser solidarios.
23 nov 2009
MATEMÁTICAS Y PSICOANÁLISIS
Matemática y Psicoanálisis 1(*)
· Psicoanalizar las matemáticas; buscaría explicar por qué las matemáticas utilizan tal o cual concepto, a que se debe la construcción de una dimensión nueva para solucionar ciertos impasses en su teoría, o hasta intentar, absurdamente, explicar la estructura de las matemáticas y a sus autores con un ojo analítico.
La operación que resulta como producto de su enseñanza lo conduce a encontrar puntos de coincidencia con el álgebra y notar el uso que puede darle para poder hacer más transmisible su teorización. Ahora, el recurso de tomar la matemática para ciertos contenidos de su teoría, eran hechos, siempre y cuando, estos cumplían o eran factibles de atravesar todas las condiciones (para todo “x”, tal que “x” pertenezca al psicoanálisis y exista para las operaciones matemáticas). Otro ejemplo de esto sería la formulación de Lacan acerca de la puesta en relación del Sujeto con el Otro, en el seminario X, como si se preguntara “¿Qué del sujeto en el Otro?”. Lo que se puede presentar como una operación aritmética: una división del estilo “¿qué de 3 en 12?.

Lacan propone que esto se resuelve así: del lado del sujeto, queda la barradura del Otro; del lado del Otro, la barradura del sujeto; y esta operación deja un resto que es el objeto a.
Pero, perseguía también otro objetivo: el formalizar la teoría psicoanalítica. Fue un desafío, y debería seguir siéndolo, el tratar de ver si la topología contribuye a una formalización que permita que se generen efectos múltiples de sentido sin ser reductible a una significación unívoca.
La intención de Lacan no era hacer matemáticas, sino servirse de ella para articular algo del psicoanálisis. Para ello inicialmente utiliza el matema, el cual es un modo de escritura que más se sustrae a lo imaginario; ésta matematización tiene una escritura similar a la que se encuentra en el álgebra, en donde los números son sustituidos por letras (variables) o símbolos para expresar sus relaciones, permitiendo que sean generalizadas. Veamos lo siguiente:
1. P(x) = ax2 + bx + c
Para el Psicoanálisis
2. $ ◊ a
Ambas representaciones se pueden leer de maneras muy similares: 1) P(x) = ax2 + bx + c; según el valor que adquiera la variable “x” el resultado de la operación variará, pero la estructura de este polinomio cuadrático (es el nombre que recibe en el álgebra) seguirá siendo la misma y sobre él se seguirán cumpliendo ciertas propiedades y condiciones; el valor que asuma “x” puede ser infinito pero la expresión siempre tendrá la misma lectura. De la misma manera sucede con 2) $ ◊ a; para cada sujeto la operación o solución de este matema será distinto en su “valor subjetivo”, pero la estructura seguirá siendo la misma sea cual sea este sujeto, claro que bajo ciertas restricciones.
“Escribir la lógica de lo escuchado durante un análisis con letras o manipulando un objeto topológico, provoca una ligazón con lo inconsciente primario que da cabida al lapsus, al tropiezo, al acto fallido, y, recursivamente, la escucha del analista se va transformando en un saber-hacer con la letra y con el algoritmo lacaniano: significante / significado, que invierte el algoritmo de Saussure.”
Para justificar este uso no es suficiente el fin de eliminar la intuición en beneficio de un supuesto formalismo, sino también, perseguir el intento de Lacan, el cual es: “cercar lo real”. Pero, no debemos dejar de indicar que este uso produce una ruptura discursiva.
Confundir los trabajos de Lacan (sobre la topología) con una metáfora, es un mal persistente hasta nuestros tiempos, un mal matemático: el error está en la falta de comprensión de la matemática; o también un mal lacaniano: la demora de parte de los psicoanalistas en saber topología o dedicarse a ella. “Algo similar ocurrió con Freud: casi ninguno de los post-freudianos utilizó el concepto de pulsión de muerte”. Creyeron que Freud estaba loco –salvo Melanie Klein, que tomó el concepto para convertirlo en ‘instinto’–. Con Lacan y los lacanianos pasó lo mismo: cierta parte de su enseñanza, repleta de topología, la sentimos anómala. Pero, en realidad, sucede que es menos permeable a la intuición prejuiciosa.”[2] El asumir haber entendido lo necesario y suficiente y autorizarse a abandonar la investigación acerca de este tema, por considerarlo poco medular, no tiene asidero en ningún momento del desarrollo del psicoanálisis lacaniano.
1. Al fantasma de cada uno,
2. A la abstracción conceptual alcanzada en los estudios teóricos y,
3. A la continuidad de la emergencia del Discurso del Analista, o sea, a la transmisión.
“Para Lacan hay otra noción de resistencia del analista: la ‘resistencia teórica’. Esta indicación aparece sólo una vez en su obra, pero está[3]. Propone que los analistas tenemos una resistencia específica respecto de la teoría psicoanalítica, que consiste en resistir a lo más sorprendente e increíble que la teoría nos aporta.”
... “Por lo tanto, me parece que mediante la noción de ‘resistencia del analista’, Lacan propone una particular forma de resistencia que se verifica para todos los que nos abocamos a los problemas vinculados al saber: una tendencia a dejar de lado aquello que ‘no encaja’ en nuestro esquema referencial”.
También mencioné, como un primer caso, que hay una tentación habitual de psicoanalizar la matemática o a sus autores. Quiero dejar bien clara mi posición al respecto: me parece imposible. Al igual que con la literatura, la matemática no puede ser sometida una operación de este tipo; creo que es una práctica reservada sólo para aquellos que dan la talla, un Freud o un Lacan.
Las Matemáticas
En la topología el topólogo considera los mismos objetos que el geómetra, pero de modo distinto, no se fija en las distancias o los ángulos, ni siquiera en la alineación de los puntos. Para un topólogo una circunferencia es equivalente a una elipse; una esfera no se distingue de un cubo, se dice que estas figuras son objetos topológicamente equivalentes, porque se pasa del uno al otro mediante una transformación continua y reversible, en otras palabras, hay una correspondencia biunívoca entre los puntos de la figura original y los de la transformada.
El analista no escapa a las matemáticas. Su recorrido en la práctica y en su propio análisis le dan muestras de “cosas” que son inarticulables simbólicamente, que lo atarían en su inconsciente, para lo cual requeriría de algo más allá, que le permita intentar una posible articulación.
Matemática y Psicoanálisis 2
La matemática es muy anterior al psicoanálisis, en su creación como cuerpo teórico. El psicoanálisis se sirve de las matemáticas para ir articulando elementos que se iban configurando en su proceso. Proceso, que es muy abierto –recordemos el uso de otras disciplinas– lo contrario conduciría al dogma. En ese proceso, ha sido frecuente la utilización de la literatura, la lingüística, la antropología, etc.; ya sea como herramienta o para ejemplificar los pasos que se iban dando.
Algo común entre matemática y psicoanálisis, no menos importante, lo encontramos al ponernos a revisar sobre esta relación o sobre la presencia de las matemáticas en la teoría lacaniana; Lacan extrajo los conceptos sobre matemáticas de diversos libros y, como habitualmente, no citó casi ninguno, entonces la investigación nos dará una bibliografía extensa (si es que queremos entender algo) en donde uno encontrará las explicaciones y los argumentos para distintos temas propuestos por él. Lo común está en que no existe el libro que lo abarque todo; no hay un libro de matemática que diga todo sobre las matemáticas, al igual que no existe ese libro de psicoanálisis que lo tenga todo; ambos, matemática y psicoanálisis, no son saberes completos, afortunadamente.
La posición de Lacan y su elaboración acerca del psicoanálisis en relación con las matemáticas, se extiende más allá, quedando por fuera del simple análisis de las superficies y objetos topológicos. Entonces me surge (sugestionado, quizá) una pregunta común y ya enunciada por otros autores: ¿Cuál es la diferencia entre el uso de la topología por parte de Lacan y la que hacen de ella los matemáticos? Además, otra pregunta que podría tener un valor de respuesta para la anterior: ¿Acaso “el fuera” de las matemáticas corresponde al psicoanálisis?
BIBLIOGRAFÍA
- Carpeta Nº 4. NEL-Medellín, 2001.
- Eidelsztein, A. “La topología en la Clínica Psicoanalítica”, 2006; Buenos Aires, Ed. Letra Viva.
- Eidelsztein, A. “Modelos, esquemas y grafos en la enseñanza de Lacan”, 1992; Buenos Aires, Ed. Manantial.
- Geometría (una visión de la planimetría). Instituto de Ciencias y Humanidades. 2005. Ed. Lumbreras.
- Lacan, J. “Escritos 2: Subversión del Sujeto y la Dialéctica del Deseo en el inconsciente freudiano”. 2003. Buenos Aires, Ed. Siglo XXI.
- Miller, J-A.“La topología en la enseñanza de Lacan”. Matemas I. Ed. Manantial.
NOTAS
(&) Psicólogo Clínico, Docente en Psicología y Psicoanalista de orientación lacaniana.
* Ensayo presentado para el III Semestre del Centro de Investigación y Docencia (CID) de la NEL-Lima.
[1] Lacan, J., “Subversión del Sujeto y la Dialéctica del Deseo en el inconsciente freudiano”, en Escritos 2; 2003, pág. 801, Buenos Aires, Ed. Siglo XXI.
2] Eidelsztein, A. “La topología en la Clínica Psicoanalítica”, 2006; Buenos Aires, Ed. Letra Viva.
[3] Se hace aquí referencia a la “Presentación de la traducción francesa de las Memorias del Presidente Schreber” (1966), donde Lacan señala: “Ello puede dar una idea de la resistencia que oponen los psicoanalistas a la teoría de la que depende su propia formación”[en Intervenciones y textos 2, 1988, pp. 31 y 32, Buenos aires, Ed. Manantial].
[4] Goldstein, M. “Las escrituras topográficas y topológicas del sujeto, la cura y el final de análisis psicoanalítico”, 2003, Comunidad Virtual Russell, Seminario virtual.
MIEDO AL LOCO
Por: Alejandra Quintero** 28 feb 2014
8 ene 2014
24 dic 2011
Del psicoanálisis a la política ¿y viceversa?. (Fernando Azcárate; Mauricio Glz; Carlos Gómez)
Del psicoanálisis a la política ¿y viceversa? 1. Fernando Azcárate from Canal del CPL on Vimeo.
Del psicoanálisis a la política... ¿y viceversa? 2. Mauricio Glz from Canal del CPL on Vimeo.
Del psicoanálisis a la política ¿y viceversa? 3. Carlos Gómez from Canal del CPL on Vimeo.
Zizek. Del psicoanálisis a la política ¿y viceversa? 4 Comentarios from Canal del CPL on Vimeo.
13 sept 2010
EL AMOR EN LOS TIEMPOS DE BAYLY
Por: Miguel Pacheco PretelNo dejemos de tomar en cuenta a otros ejemplos menos mediáticos como el cantante de cumbia Lucho Cuellar y el cómico Pablo Villanueva (Melcochita).
Estos personajes han actualizado el tema de las relaciones amorosas entre sujetos con mucha diferencia de edad. Ante lo cual, hay desde los que condenan estas relaciones hasta los convertidos amantes de las “ninfas”; y no olvidemos a los que esbozan una sonrisa solapada que los convierte en cómplices inconscientes en el deseo por probar una relación casi incestuosa.
No voy a enumerar juicios de valor al respecto, por el contrario, intentaré ofrecer ciertas luces acerca de lo que me han interpelado mis alumnos y colegas:
¿Qué lleva a un hombre y a una mujer muy menor, iniciar una relación que es social y afectivamente complicada?
Estructuraré mi ensayo de explicación en tres vectores:
- El hombre maduro
- La adolescente-mujer
- El inconsciente del amor
El hombre maduro: sabemos que el varón adulto maduro debe comenzar a convivir con el preludio de la pérdida de su homeostasis corporal, la cual incluye una declinación vertiginosa de la capacidad durativa, repetitiva y potencial de su rendimiento sexual. La psicología ofrece una explicación simple de esta conducta varonil:
La adolescente-mujer: en su avance sin límites en la conquista de espacios, la mujer no se sacia con trascender en temas políticos, económicos o sociales, al parecer también quiere demostrar su potencial en el manejo de las relaciones afectivas. Debo admitir que esta afirmación parece no soportar una pesquisa psicológica, pero si lo pensamos bien, el desarrollo humano femenino está caracterizado por quemar más rápido sus etapas, superándose a ellas mismas en todos los aspectos. Es decir, una adolescente puede lograr alcanzar, más prontamente, una comprensión de las implicancias de participar en un idilio con esas características, obteniendo para sí un saldo muy rentable: experiencia y estabilidad amorosa/económica.
El inconsciente del amor: indagar en el inconsciente amoroso es una odisea apasionante. Dada la complejidad de esta aventura, sólo daré un bosquejo de lo que se trata este vector.
El inicio de una relación con mucha diferencia de edad obedece a mecanismos inconscientes, les ofrece la ilusión de satisfacer sus deseos inconscientes.
El inconsciente masculino se caracteriza por la elección de un objeto amoroso al cual poseer hasta el punto de ponerlo en “el lugar del muerto”. El deseo del varón sólo puede funcionar con la condición sine qua non de que el objeto amable y amado funcione como un muerto. Por sobre todo le conviene que el otro no pida, que es lo mismo que decir que no debe faltarle nada, a partir de lo cual el varón se esfuerza por controlar y dominar la muerte de su compañera amorosa deseante: “A ella no le falta nada…tiene todo en la casa…No necesita trabajar…, y todo en armonía. Todas estas frases estereotipadas nos recuerdan que el objeto de amor no tiene nada que pedir, que está colmado, al abrigo de la necesidad, encerrado en su burbuja. Al respecto, una pareja mucho menor suele aceptar con mayor facilidad dichas condiciones y se somete a cambio de satisfacer sus aspiraciones inconscientes.
De hecho, el varón mantiene un gusto inmoderado por la prisión amorosa. Se desvive para que su objeto de amor conozca los privilegios de una cárcel de primera clase. Además, para no excederse, puede esforzarse por ennoblecer a su objeto amoroso afeándolo. Este es uno de los homenajes más refinados que puede brindarle, ya que aun con sus galas poco favorables, lo ama igual, es decir tanto más cuanto que el objeto es cada vez más indeseable. Por lo demás, cuanto más indeseable se revela la pareja amorosa, más se justifica que esté bien muerto. Recordemos, al respecto, las estrategias de la mayoría de varones, que enfundan a sus compañeras femeninas en una armadura indumentaria dispuesta de tal manera que no se vea nada comprometedor, en nombre de un sin número de racionalizaciones sobre las “leyes del mejor gusto y del buen vestir”, como: “Eso te hace ver como una cualquiera…con esa ropa parece que estas buscando marido…ya eres madre y no te puedes poner eso”, etcétera.
En conclusión, la incertidumbre que aniquila a la adolescente-mujer explica en gran medida su afinidad con las infamias del varón maduro. Como es lógico, en semejante encuentro, una desgracia nunca viene sola… Más vale ser solidarios.
23 nov 2009
MATEMÁTICAS Y PSICOANÁLISIS
Matemática y Psicoanálisis 1(*)
· Psicoanalizar las matemáticas; buscaría explicar por qué las matemáticas utilizan tal o cual concepto, a que se debe la construcción de una dimensión nueva para solucionar ciertos impasses en su teoría, o hasta intentar, absurdamente, explicar la estructura de las matemáticas y a sus autores con un ojo analítico.
La operación que resulta como producto de su enseñanza lo conduce a encontrar puntos de coincidencia con el álgebra y notar el uso que puede darle para poder hacer más transmisible su teorización. Ahora, el recurso de tomar la matemática para ciertos contenidos de su teoría, eran hechos, siempre y cuando, estos cumplían o eran factibles de atravesar todas las condiciones (para todo “x”, tal que “x” pertenezca al psicoanálisis y exista para las operaciones matemáticas). Otro ejemplo de esto sería la formulación de Lacan acerca de la puesta en relación del Sujeto con el Otro, en el seminario X, como si se preguntara “¿Qué del sujeto en el Otro?”. Lo que se puede presentar como una operación aritmética: una división del estilo “¿qué de 3 en 12?.

Lacan propone que esto se resuelve así: del lado del sujeto, queda la barradura del Otro; del lado del Otro, la barradura del sujeto; y esta operación deja un resto que es el objeto a.
Pero, perseguía también otro objetivo: el formalizar la teoría psicoanalítica. Fue un desafío, y debería seguir siéndolo, el tratar de ver si la topología contribuye a una formalización que permita que se generen efectos múltiples de sentido sin ser reductible a una significación unívoca.
La intención de Lacan no era hacer matemáticas, sino servirse de ella para articular algo del psicoanálisis. Para ello inicialmente utiliza el matema, el cual es un modo de escritura que más se sustrae a lo imaginario; ésta matematización tiene una escritura similar a la que se encuentra en el álgebra, en donde los números son sustituidos por letras (variables) o símbolos para expresar sus relaciones, permitiendo que sean generalizadas. Veamos lo siguiente:
1. P(x) = ax2 + bx + c
Para el Psicoanálisis
2. $ ◊ a
Ambas representaciones se pueden leer de maneras muy similares: 1) P(x) = ax2 + bx + c; según el valor que adquiera la variable “x” el resultado de la operación variará, pero la estructura de este polinomio cuadrático (es el nombre que recibe en el álgebra) seguirá siendo la misma y sobre él se seguirán cumpliendo ciertas propiedades y condiciones; el valor que asuma “x” puede ser infinito pero la expresión siempre tendrá la misma lectura. De la misma manera sucede con 2) $ ◊ a; para cada sujeto la operación o solución de este matema será distinto en su “valor subjetivo”, pero la estructura seguirá siendo la misma sea cual sea este sujeto, claro que bajo ciertas restricciones.
“Escribir la lógica de lo escuchado durante un análisis con letras o manipulando un objeto topológico, provoca una ligazón con lo inconsciente primario que da cabida al lapsus, al tropiezo, al acto fallido, y, recursivamente, la escucha del analista se va transformando en un saber-hacer con la letra y con el algoritmo lacaniano: significante / significado, que invierte el algoritmo de Saussure.”
Para justificar este uso no es suficiente el fin de eliminar la intuición en beneficio de un supuesto formalismo, sino también, perseguir el intento de Lacan, el cual es: “cercar lo real”. Pero, no debemos dejar de indicar que este uso produce una ruptura discursiva.
Confundir los trabajos de Lacan (sobre la topología) con una metáfora, es un mal persistente hasta nuestros tiempos, un mal matemático: el error está en la falta de comprensión de la matemática; o también un mal lacaniano: la demora de parte de los psicoanalistas en saber topología o dedicarse a ella. “Algo similar ocurrió con Freud: casi ninguno de los post-freudianos utilizó el concepto de pulsión de muerte”. Creyeron que Freud estaba loco –salvo Melanie Klein, que tomó el concepto para convertirlo en ‘instinto’–. Con Lacan y los lacanianos pasó lo mismo: cierta parte de su enseñanza, repleta de topología, la sentimos anómala. Pero, en realidad, sucede que es menos permeable a la intuición prejuiciosa.”[2] El asumir haber entendido lo necesario y suficiente y autorizarse a abandonar la investigación acerca de este tema, por considerarlo poco medular, no tiene asidero en ningún momento del desarrollo del psicoanálisis lacaniano.
1. Al fantasma de cada uno,
2. A la abstracción conceptual alcanzada en los estudios teóricos y,
3. A la continuidad de la emergencia del Discurso del Analista, o sea, a la transmisión.
“Para Lacan hay otra noción de resistencia del analista: la ‘resistencia teórica’. Esta indicación aparece sólo una vez en su obra, pero está[3]. Propone que los analistas tenemos una resistencia específica respecto de la teoría psicoanalítica, que consiste en resistir a lo más sorprendente e increíble que la teoría nos aporta.”
... “Por lo tanto, me parece que mediante la noción de ‘resistencia del analista’, Lacan propone una particular forma de resistencia que se verifica para todos los que nos abocamos a los problemas vinculados al saber: una tendencia a dejar de lado aquello que ‘no encaja’ en nuestro esquema referencial”.
También mencioné, como un primer caso, que hay una tentación habitual de psicoanalizar la matemática o a sus autores. Quiero dejar bien clara mi posición al respecto: me parece imposible. Al igual que con la literatura, la matemática no puede ser sometida una operación de este tipo; creo que es una práctica reservada sólo para aquellos que dan la talla, un Freud o un Lacan.
Las Matemáticas
En la topología el topólogo considera los mismos objetos que el geómetra, pero de modo distinto, no se fija en las distancias o los ángulos, ni siquiera en la alineación de los puntos. Para un topólogo una circunferencia es equivalente a una elipse; una esfera no se distingue de un cubo, se dice que estas figuras son objetos topológicamente equivalentes, porque se pasa del uno al otro mediante una transformación continua y reversible, en otras palabras, hay una correspondencia biunívoca entre los puntos de la figura original y los de la transformada.
El analista no escapa a las matemáticas. Su recorrido en la práctica y en su propio análisis le dan muestras de “cosas” que son inarticulables simbólicamente, que lo atarían en su inconsciente, para lo cual requeriría de algo más allá, que le permita intentar una posible articulación.
Matemática y Psicoanálisis 2
La matemática es muy anterior al psicoanálisis, en su creación como cuerpo teórico. El psicoanálisis se sirve de las matemáticas para ir articulando elementos que se iban configurando en su proceso. Proceso, que es muy abierto –recordemos el uso de otras disciplinas– lo contrario conduciría al dogma. En ese proceso, ha sido frecuente la utilización de la literatura, la lingüística, la antropología, etc.; ya sea como herramienta o para ejemplificar los pasos que se iban dando.
Algo común entre matemática y psicoanálisis, no menos importante, lo encontramos al ponernos a revisar sobre esta relación o sobre la presencia de las matemáticas en la teoría lacaniana; Lacan extrajo los conceptos sobre matemáticas de diversos libros y, como habitualmente, no citó casi ninguno, entonces la investigación nos dará una bibliografía extensa (si es que queremos entender algo) en donde uno encontrará las explicaciones y los argumentos para distintos temas propuestos por él. Lo común está en que no existe el libro que lo abarque todo; no hay un libro de matemática que diga todo sobre las matemáticas, al igual que no existe ese libro de psicoanálisis que lo tenga todo; ambos, matemática y psicoanálisis, no son saberes completos, afortunadamente.
La posición de Lacan y su elaboración acerca del psicoanálisis en relación con las matemáticas, se extiende más allá, quedando por fuera del simple análisis de las superficies y objetos topológicos. Entonces me surge (sugestionado, quizá) una pregunta común y ya enunciada por otros autores: ¿Cuál es la diferencia entre el uso de la topología por parte de Lacan y la que hacen de ella los matemáticos? Además, otra pregunta que podría tener un valor de respuesta para la anterior: ¿Acaso “el fuera” de las matemáticas corresponde al psicoanálisis?
BIBLIOGRAFÍA
- Carpeta Nº 4. NEL-Medellín, 2001.
- Eidelsztein, A. “La topología en la Clínica Psicoanalítica”, 2006; Buenos Aires, Ed. Letra Viva.
- Eidelsztein, A. “Modelos, esquemas y grafos en la enseñanza de Lacan”, 1992; Buenos Aires, Ed. Manantial.
- Geometría (una visión de la planimetría). Instituto de Ciencias y Humanidades. 2005. Ed. Lumbreras.
- Lacan, J. “Escritos 2: Subversión del Sujeto y la Dialéctica del Deseo en el inconsciente freudiano”. 2003. Buenos Aires, Ed. Siglo XXI.
- Miller, J-A.“La topología en la enseñanza de Lacan”. Matemas I. Ed. Manantial.
NOTAS
(&) Psicólogo Clínico, Docente en Psicología y Psicoanalista de orientación lacaniana.
* Ensayo presentado para el III Semestre del Centro de Investigación y Docencia (CID) de la NEL-Lima.
[1] Lacan, J., “Subversión del Sujeto y la Dialéctica del Deseo en el inconsciente freudiano”, en Escritos 2; 2003, pág. 801, Buenos Aires, Ed. Siglo XXI.
2] Eidelsztein, A. “La topología en la Clínica Psicoanalítica”, 2006; Buenos Aires, Ed. Letra Viva.
[3] Se hace aquí referencia a la “Presentación de la traducción francesa de las Memorias del Presidente Schreber” (1966), donde Lacan señala: “Ello puede dar una idea de la resistencia que oponen los psicoanalistas a la teoría de la que depende su propia formación”[en Intervenciones y textos 2, 1988, pp. 31 y 32, Buenos aires, Ed. Manantial].
[4] Goldstein, M. “Las escrituras topográficas y topológicas del sujeto, la cura y el final de análisis psicoanalítico”, 2003, Comunidad Virtual Russell, Seminario virtual.
MIEDO AL LOCO
Por: Alejandra Quintero** 